Escoger una montura para nuestras gafas resulta muy sencillo, solo tenemos que escoger la forma y el color que nos guste. Sin embargo, mucha gente tiene dudas a la hora de escoger los cristales. ¿Cristales materiales u orgánicos? ¿Qué es el índice de refracción? ¿Mejor lentes esféricas o asféricas? Resolveremos las dudas más frecuentes en este post.

No existe una guía elaborada especialmente para la elección de los cristales de las gafas, pero sí hay algunos consejos básicos para que este proceso resulte más sencillo. El primer paso, si sentimos alguna molestia ocular o no vemos bien, es acudir a un especialista para que estudie nuestra vista y nos ofrezca un diagnóstico claro. La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son los defectos visuales más habituales, que se tratan con el uso de gafas, por lo que los cristales más adecuados dependerán, principalmente, de a cuál de estos tengamos que hacerle frente.

  • Miopía: los cristales más adecuados en este caso son los que tienen forma divergente, es decir, que son más gruesos en la zona de los bordes que en la del centro. Es recomendable usar un material con mayor índice de refracción para que los cristales parezcan más delgados.
  • Hipermetropía: por el contrario, para tratar la hipermetropía se aconsejan los cristales con forma convergente, que son más gruesos en el centro que en los bordes. Escogiendo una montura más grande, se disimulará más este tipo de lentes.
  • Astigmatismo: esta variante refractiva surge cuando se tiene en el mismo ojo graduaciones tanto miópicas como hipermetrópicas, por lo que puedes basarte en los puntos anteriores para elegir cristales si te encuentras en este caso.

¿Y después…?

Además del efecto visual que padecemos, hay otros elementos que deberemos tener en cuenta a la hora de escoger los cristales de nuestras gafas. Al encargar los cristales, te preguntarán si deseas que los lentes sean de material orgánico o mineral, por lo que es recomendable saber la diferencia entre ambos. Los cristales minerales son conocidos como “los auténticos cristales”, debido a su fragilidad. Es cierto que, como ventaja, este tipo de lente tiene más dificultad para rayarse, sin embargo, se rompen fácilmente. Los cristales orgánicos, por el contrario, son más ligeros y, a pesar de que se rayan con mayor facilidad, son los más usados actualmente.

Por otra parte, podemos decantarnos por los cristales reducidos, cuyo objetivo es hacer más fina la apariencia de los lentes cuando, por el volumen de dioptrías, tienen un grosor muy ancho. El índice de refracción suele variar entre 1.5 y 1.9, tratándose de una progresión de menor a mayor reducción del cristal y, por tanto, disminuyendo o aumentando la fragilidad de los cristales. Finalmente, podemos elegir entre lentes esféricas y asféricas. Las primeras tienen el mismo radio de curvatura desde el centro hasta el borde, mientras que en las segundas dicho radio varía. Los cristales asféricos ofrecen una mayor estética, porque reduce el grosor, y una calidad visual superior, porque eliminan los fallos que pueda haber en lentes esféricas normales y están recomendados a partir de las dos dioptrías de hipermetropía.

Recuerda que, si tienes molestias de visión o notas que tus gafas no son las adecuadas, puedes pedir cita con nuestros especialistas de Oftalmología para ayudar a cuidar tu vista.

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