En muchas ocasiones habrás escuchado decir que comer zanahorias mejora la vista, que la exposición continuada a las pantallas de ordenador o teléfono móvil dañará tus ojos o, simplemente, que, si ves bien, no es necesario acudir al oftalmólogo; pero la realidad es muy distinta. Detrás de todos estos mitos y falsas creencias existe una explicación científica. Por eso, desde el Instituto Oftalmológico Recoletas (IOR) queremos ayudaros a conocer qué hay de cierto en estas y otras leyendas urbanas.

«Comer zanahorias mejora la vista»

Durante generaciones, padres y abuelos nos han hecho creer que, si comíamos zanahorias, nuestra vista iba a mejorar, pero nada más lejos de la realidad. Esta hortaliza es rica en vitamina A, la que es necesaria para el normal funcionamiento de nuestros ojos, pero no hará que mejore si padecemos algún tipo de enfermedad. Sin embargo, no es necesario incrementar la cantidad ingerida. Lo fundamental es adoptar y llevar a cabo una dieta equilibrada y saludable que cumpla con los requisitos de nuestro cuerpo para un correcto funcionamiento, además de otros beneficios para la salud.

«Puedes mejorar tu visión con ejercicios para los ojos»

Entrenar tus ojos no va a hacer que veas mejor. Los ejercicios para los ojos no van a mejorar ni preservar tu vista. La visión no es un simple músculo que se pueda entrenar, depende de muchos otros factores.

No obstante, la terapia visual, siempre con el control por parte de un oftalmólogo, puede mejorar ciertas patologías visuales.

«El uso de pantallas digitales dañará tu vista»

La llegada de nuevas tecnologías como los ordenadores y los Smartphones ha propiciado la aparición de numerosos mitos alrededor de su uso y la repercusión que tienen sobre nuestra vista.

Afortunadamente, no existen datos en la actualidad que confirmen que el uso excesivo de los dispositivos de visualización afecte de manera permanente a nuestra visión.

No obstante, sí es cierto que una exposición prolongada puede provocar molestias como picor, lagrimeo, irritación, sensación de arenilla, dolor de cabeza o tensión en las cejas, frente y cuello o incluso visión borrosa y dificultad para mantener el foco estable en la pantalla.

La colocación de la pantalla de visualización a una altura no superior a la altura de nuestros ojos, los descansos regulares y el uso de lágrimas artificiales en algunos casos permiten minimizar los síntomas de ojo seco asociados al uso excesivo de las pantallas.

«Leer con poca luz hace mal a los ojos»

Como en el caso de las pantallas de ordenadores y teléfonos móviles, leer con poca luz cansa los ojos, pero no los daña. La poca iluminación suele ir asociada a un descenso de la frecuencia del parpadeo y con ello un incremento de los síntomas asociados al ojo seco.

«Si pones los ojos bizcos, se quedarán así»

Los músculos oculares permiten mover los ojos en todas direcciones. Mirar a la izquierda o a la derecha, o hacia arriba o hacia abajo no los fuerza a permanecer en esas posiciones, ni tampoco se torcerán por mirar bizco. Los ojos bizcos pueden ser el resultado de una enfermedad, de visión no corregida o de daño muscular o nervioso.

«Usar gafas te hará dependiente»

Si necesitas gafas o lentillas para ver de lejos o leer es importante que las utilices para poder ver de la mejor manera posible. Usar gafas o lentillas no te va a generar ningún problema mayor. Debes seguir las instrucciones de tu especialista.

«No es necesario acudir al oftalmólogo si no tiene problemas de visión»

Aunque creamos que vemos bien, no debemos dejar pasar la oportunidad de acudir a un especialista.

En la infancia es imprescindible la comprobación de la visión en ambos ojos para evitar la aparición de un ojo vago o ambliopía. Es imprescindible comprobar que ambos ojos ven bien alrededor de los 3 años, momento en el que el niño ya es capaz de responder de manera correcta a las escalas visuales.

No obstante, ante la más minima sospecha de patología ocular hay que acudir al oftalmólogo independientemente de la edad.

A partir de los 40 años es imprescindible la comprobación de la tensión intraocular para detectar los glaucomas lo antes posible y, así, detectar lo antes posible una enfermedad que puede ser asintomática hasta etapas muy tardías en las que la perdida es irreversible.

A partir de los 50 años y ante la ausencia de otra patología que condicione revisiones más regulares, sería conveniente la realización de una revisión cada dos años.

«Todos los bebés tienen los ojos azules al nacer»

En ocasiones, cuando nace un bebé, parece que tiene los ojos azules o claros, pero no es así. Esto se debe a que la melanina, que da color a nuestros ojos, todavía se está desarrollando. A medida que se acumula más melanina en el iris, el color de los ojos puede oscurecerse.

«Los ojos claros son más delicados»

Tener los ojos claros no significa que tengas más probabilidades de sufrir una enfermedad o que tus ojos sean más débiles, pero sí es cierto que son más sensibles a la luz. Esto se debe a que poseen menos pigmentos, que funcionan como si fueran una pantalla para atenuar la luminosidad, y a que las personas con ojos claros pueden tener las pupilas más grandes.

El uso de gafas de sol adecuadas es recomendable no solo en estos pacientes para disminuir sus molestias, si no que debería ser una norma generalizada ante la exposición solar.

No caigas en falsos estereotipos y recuerda que es importante consultar con el especialista adecuado cualquier duda sobre tus ojos. Pide tu cita en www.iorecoletas.com o a través del número de teléfono 983 39 61 79.

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