Vista cansada y fatiga visual parecen sinónimos. Pero, aunque pueden compartir algunas características, no lo son. ¿Qué tienen en común? ¿En qué se diferencian? ¿Cómo se detecta cada una de ellas? En este post responderemos todas estas cuestiones acerca de la vista cansada y la fatiga visual.

En primer lugar, debemos definir cada una de ellas. La vista cansada es la pérdida de capacidad de enfocar correctamente el cristalino. No se considera una enfermedad, sino una dificultad visual que evoluciona de manera natural con el paso de los años. En este caso, no existe tratamiento para curar la vista cansada, puesto que se trata de un proceso degenerativo irreversible. Sin embargo, existen algunas opciones para reducir sus efectos, como las lentes intraoculares o las gafas.

Por otro lado, encontramos la fatiga visual. Esta dificultad visual tampoco es considerada una patología grave. Es la consecuencia de un sobreesfuerzo visual generado, principalmente, por la excesiva exposición a las pantallas digitales. Los dispositivos electrónicos contienen una luz azul que, a largo plazo, daña nuestra visión. El uso de las nuevas tecnologías aumenta, por tanto, el porcentaje de pacientes que padecen fatiga visual.

¿Cómo diferenciarlas?

La vista cansada, también conocida como presbicia, tiene los siguientes síntomas:

  • Lagrimeo
  • Visión borrosa
  • Picor
  • Enrojecimiento
  • Necesidad de acercar extremadamente lo que se desea ver
  • Dolores de cabeza

Por su parte, la fatiga visual también puede generar dolor de cabeza o molestias en los ojos. Sin embargo, estos efectos son temporales, es decir, tras un periodo de descanso, se reducen en su totalidad. Mientras que en el caso de vista cansada los síntomas son, si no permanentes, bastante habituales.

Consejos

En este punto, los consejos de salud visual recomendables son válidos tanto para la vista cansada, como para la fatiga visual. Es aconsejable:

  • Iluminar adecuadamente nuestro objeto de estudio (libro, fotografía, etc)
  • Mantener una distancia mínima (ver la televisión a dos metros, leer o escribir a 35-50cm)
  • No exceder el tiempo de uso de aparatos electrónicos

Además, es importante realizarse revisiones periódicas y acudir a consulta en caso de padecer alguno de los síntomas anteriores de forma frecuente. Recuerda que, para ello, puedes pedir cita con nuestros especialistas.

 

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