¿Sabías que el tabaco mata a la mitad de las personas que lo consumen? Según la Organización Mundial de la Salud, ocho millones de personas fallecen al año como consecuencia del tabaco. Pero consumir esta sustancia no perjudica solamente al organismo. También es el enemigo principal de la vista. Un alto porcentaje de personas fumadoras acaban perdiendo visión, llegando incluso a la ceguera completa. En este post te contamos cómo el tabaco influye directamente en la vista.

El humo del tabaco contiene gran cantidad de toxinas que, al ser exhaladas, ascienden hasta nuestros ojos. Esta contaminación puede producir problemas superficiales como picor, enrojecimiento, sequedad y trastornos en los párpados. Además, a largo plazo también potencia la aparición de enfermedades oculares, como las cataratas o la pérdida gradual de visión.

Por ello, es recomendable no consumir esta sustancia o, en caso de hacerlo, reducir considerablemente la cantidad y el hábito, intentado que se convierta en una actividad puntual o prácticamente inexistente en nuestro día a día.

¿Qué enfermedades puede provocar el tabaco?

  • Deficiencias de visión: las personas fumadoras incrementan en gran cantidad el porcentaje de sufrir deficiencias oculares, tales como la pérdida progresiva de visión en uno o ambos ojos, la visión entorpecida por la aparición de machas o formas distinguidas o, en casos avanzados, la ceguera.

 

  • Degeneración macular: también es conocida como Degeneración Macular Asociada con la Edad (DMAE). Consiste en un trastorno ocular que destruye de forma paulatina la visión central, dificultando la lectura o la visualización de pequeños detalles. Esta enfermedad es más común en personas mayores de 60 años, pero al consumir tabaco se agiliza su aparición.

 

  • Cataratas: las toxinas contenidas en el tabaco, se liberan en la sangre tras ser inhaladas. De esta forma, se acelera el envejecimiento de las células. Las personas fumadoras aumentan considerablemente el riesgo de sufrir cataratas. Esta enfermedad ocular provoca la opacidad del cristalino, convirtiendo las imágenes que vemos en escenas borrosas o incluso duplicadas.

 

  • Lesiones oculares: además de las enfermedades que puede provocar el tabaco, su humo también afecta de manera directa a los ojos. Las consecuencias pueden aparecer en forma de irritación, inflamación, infección, conjuntivitis o úlceras en la córnea.

 

Grupos de riesgo

1. Personas diabéticas: este sector de la población cuenta con más posibilidades de padecer una retinopatía diabética, provocada por la lesión de los vasos sanguíneos del ojo. Por ello, las personas con diabetes están especialmente expuestas si consumen tabaco de manera habitual.

2. Pacientes de ojo seco: esta enfermedad ocular está caracterizada por la escasez de lágrimas. El humo del tabaco potencia la sequedad y la irritación ocular, dificultando en mayor mediada la hidratación del ojo.

3. Personas embarazadas: el tabaco está altamente contraindicado en personas embarazadas, puesto que, además de afectar al feto y aumentar las posibilidades de que nazca de forma prematura, puede producir en el recién nacido una retinopatía. Se trata de un trastorno visual causado por el mal desarrollo de los vasos sanguíneos oculares.

Fumar constituye una actividad de riesgo para la salud visual y del organismo. Desde el IOR recomendamos consumir esta sustancia o, en su defecto, hacerlo de una manera mínima y responsable. Recuerda que puedes pedir cita con nuestros especialistas para cualquier consulta que necesites.

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